Aprendizaje: la voz puede ser determinante en las oportunidades laborales

No conocemos el sonido de nuestra propia voz. El verdadero sonido, el que sólo los demás pueden escuchar y que conforma más del 23% del mensaje hablado, eso sin contar el contenido mismo, que para el escucha tiene una importancia de un 11%. Es decir que para nuestros interlocutores, el timbre, color y personalidad de nuestra voz suele ser más importante en términos de comunicación que el propio mensaje que queramos transmitirles.

La voz no transmite solamente las palabras o sonidos que queremos comunicar; a pesar de nuestras intenciones, nuestra voz habla por sí misma. Y es que la voz está teñida de información emocional que todos podemos percibir y que afecta la recepción del mensaje, aunque muchas veces seamos incapaces de decir por qué. “Escuchas a alguien hablar y lo primero que haces es formarte una opinión sobre ellos”, en palabras de Lynda Stucky, presidenta de una compañía de coaching de voz para ejecutivos.

En el caso de gente que debe dar órdenes a otros, como gerentes de empresas o soldados, la voz transmite no solamente la información que otras personas necesitan para realizar su trabajo, sino que el matiz vocal influye en gran medida sobre la información. La autoridad no podría mantenerse con un tono de voz suave o casi inaudible; al mismo tiempo, no hablamos con un bebé con las palabras, el volumen o los gestos que utilizamos con nuestros amigos en una fiesta.

En la actualidad existen muchas empresas que dan coaching a gerentes, empresarios y políticos para enseñarles a utilizar su voz como una herramienta de persuasión y autoridad. El Wall Street Journal incluso estima que, además de conocimiento y experiencia, muchos empleos requieren que los candidatos tengan un timbre y volumen de voz preciso para hacerse entender con otras personas. Es decir que tu voz podría determinar en gran medida si consigues ciertos empleos o no.

Algunas voces tienen problemas innatos, como nódulos en las cuerdas vocales; la sordera no diagnosticada puede hacer que la gente hable muy fuerte, pues son incapaces de escucharse a sí mismos, además del desgaste natural del aparato fonador con la edad y los hábitos. En cambio, algunas personas creen que tienen voz fea o poco agradable, pero muchas veces se trata de que simplemente no saben usarla.

Los ejercicios profesionales de voz no están diseñados para hacernos cantar (aunque podríamos), sino para enseñarnos a respirar correctamente, fortalecer los músculos de la laringe y producir una sensación de mayor confianza en nosotros, lo que se reflejará en nuestra voz. La razón por la que la gente no sabe cómo suena su propia voz es que esta debe viajar entre los huesos de la propia cabeza antes de llegar al oído de los demás. Podríamos decir que la voz que creemos que es la nuestra en realidad es un eco de nuestra voz escuchada desde dentro de nuestro cuerpo.

Para saber cómo te escuchan los demás prueba a decir algo mientras te tapas los oídos, o simplemente grábate: no, no hay problemas con la grabación, esa es tu verdadera voz.

La voz es la parte inmaterial de nuestro cuerpo y un preciado instrumento artístico y de comunicación. Un poco de conciencia sobre el sonido de nuestra propia voz puede hacernos reflexionar no solamente en lo que decimos a los demás, sino en el cómo nos escuchan. La diferencia entre lo que queremos decir y lo que decimos efectivamente, sin conciencia de la propia voz, puede ser enorme.

Vía PijamasSurf